Opinión | CARTA DEL DIRECTOR

Que cortos se nos quedaron los aplausos

La Voz de Lena, 26 Junio 2021

Este viernes, como a los de mi generación, ya cincuentones (aunque hasta ahora disimulásemos cuando cualquier niño nos soltaba esa grosera indiscreción de “Eh, señor”), fui citado para poner la segunda dosis de la vacuna contra el Covid, con turno para las dos menos diez minutos de la tarde, en el recinto ferial de Mieres, perfectamente habilitado como “vacunódromo” para los adscritos al Area Sanitaria VII de Asturias (que además del mierense comprende los municipios de Lena y Aller). Por circunstancias laborales llegué con un ligero retraso sobre la hora asignada, pero lejos de cualquier reproche me encontré con la mayor amabilidad y disposición tanto por parte de los voluntarios de Protección Civil como del personal sanitario.

Bien, pues cuando pregunté a una de las enfermeras que conocía (por cierto, ya jubilada y que decidió, voluntariamente, reincorporarse para esa función) que a qué hora se iban a comer me respondió con un convencido “aquí eso no se sabe; cuando acabemos”. Con el cansancio dibujado en sus caras tras una larga jornada laboral, pero sin el menor indicio de queja. Muy al contrario, hasta se les veía felices porque estaban poniendo su granito de arena en algo tan crucial para todos como es exterminar ese jodido bicho que nos ha cambiado la vida en este último año y medio.

En un país en el que idolatramos a futbolistas que cobran millonadas y que nunca están contentos con lo que perciben (o que trasladan sus ahorros a paraísos fiscales), en el que un puñado de faranduleros, siempre los mismos, viven del cuento con sus gritos en programas de televisión y sus fotos en revistas “del corazón” y en el que todos estamos pendientes del reloj para irnos a casa, lo que estas personas han hecho y siguen haciendo por nosotros no tiene precio. Se jugaron la vida y la de los suyos corriendo el riesgo de contagiarse en la etapa de los picos más altos de la pandemia (sí, cuando salíamos a las ventanas a aplaudir y a desahogarnos) y todavía han guardado fuerzas para estar muchas horas aguantando de pie, en esos improvisados puestos, para inocularnos un antídoto que nos puede evitar la muerte. Sí, la muerte, como a tantos y tantos que se fueron con esta terrible embestida con la que nadie contaba.

Recibiréis críticas, que si la cola de espera fue muy larga tal o cual día, que si hacía frío o calor o sobre el compuesto de uno u otro laboratorio. Ya se sabe, lo de protestar es deporte nacional. En lo que me atañe personalmente os ruego que me disculpéis, pues yo no puedo aplaudiros por vuestra entrega, porque lo haría con tal intensidad e insistencia que al final tendríais que curar mis manos hinchadas y, Dios me libre, lo que no quiero es daros más trabajo. Eso sí, gracias infinitas. Avelino Llera (Director de LA VOZ DE LENA)

Comentarios

No hay comentarios

Para poder dejar sus comentarios debe estar logueado en la web. Registrarse