Opinión | CARTA DEL DIRECTOR

Ni es justo, ni es de recibo

  • AVELINO LLERA

El consejero de Medio Rural y Cohesión Territorial, Alejandro Calvo, ha confirmado lo que ya era un secreto a voces y a un tiempo un presagio que no se quería creer: a preguntas del grupo parlamentario de Ciudadanos (Cs) en la Junta General del Principado ha adelantado que la estación de ferrocarril de La Pola, que está siendo objeto de una remodelación integral, “será pasante y no terminal” de la Variante del Pajares. O lo que es lo mismo, los trenes circularán por delante de ella tan rápido como les sea posible, sin detenerse ni para saludar, en cuanto entre en servicio la doble vía de Alta Velocidad.

Desde el Ayuntamiento las reacciones a ese anuncio han sido más bien tímidas: la alcaldesa, Genma Alvarez Delgado, en declaraciones a un periódico regional ha calificado esa decisión de “injusta”, mientras que el principal partido de la Oposición, el PSOE, ha acusado al equipo de Gobierno de no hacer los deberes y de carecer de un plan “b” para tratar de sacar alguna rentabilidad que contrarreste al menos en parte los graves destrozos ocasionados por las obras para canalizar el tendido ferroviario entre Asturias y la Meseta. En definitiva, lo que hasta hace poco era armonía, expresada en la unanimidad de la Corporación en defensa de una reivindicación que comparten la totalidad de los lenenses, se está diluyendo como los azucarillos en el café. Y lo que es peor, en la fase más crucial. Así, evidentemente, no se va a conseguir nada.

En LA VOZ DE LENA ya se había advertido en diversos artículos que los planes que barajaba el ahora llamado Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana (antes de Fomento) se centraban en habilitar un intercambiador de ancho de vía en las inmediaciones de Campomanes y que las unidades prosigan su marcha hasta Oviedo, Gijón o Avilés, sin más parada que la precisa para realizar la maniobra de adaptación al ancho de vía, lo que cierra la puerta al reclamado centro provincial de viajeros en el Municipio, un equipamiento que, sin duda alguna, generaría un movimiento de personas que tendría la consiguiente repercusión económica para Lena.

Llegados a este punto, en que da pena y dolor ver en qué se ha convertido el otrora verde Valle del Güerna o la ladera situada sobre Campomanes y El Reundu (en la actualidad un impresionante macizo de hormigón), ¿qué postura adoptamos? ¿Seguimos de brazos cruzados a ver si en el futuro a alguien se le ocurre abrir una autopista del mar por aquí, que es lo único que nos falta, y que pueda dejar algún beneficio, aunque fuese en latas de bonito? Al margen de ironías, no es, desde luego, para divertirse con la tomadura de pelo de la que vamos a ser objeto, a través de ese explícito “ahí os queda el recado”.

Más que nunca es momento de plantarse, de exigir lo que nos corresponde. Por justicia y por derecho. Y de desempolvar una apuesta que no se sabe muy bien por qué fue aparcada bajo una supuesta imposibilidad administrativa que a buen seguro que tiene solución, como era la de acondicionar pequeños polígonos agroalimentarios y para el asentamiento de industrias no contaminantes en las superficies que han ocupado las empresas contratadas para construir la doble vía. Al menos podrían ser un semillero de puestos de trabajo y una forma de revitalizar los pueblos, objetivos que tanto se pregonan en estos días de pandemia y dura crisis desde instancias públicas. De lo contrario, el vacío. A mover ficha ya.

Avelino Llera (Director de LA VOZ DE LENA)

 

 

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