Opinión | NUTRICION Y SALUD

La fructosa

  • Dr. Ramón de Cangas

Por sus propiedades endulzantes y también por su menor índice glucémico este azúcar es muy empleado en la industria occidental. De hecho, es habitual en los productos dietéticos para diabéticos, se usa en bollería, en bebidas… Sin embargo, algunos autores la relacionan con un posible incremento del ácido úrico, los triglicéridos, la presión arterial y con una contribución a la obesidad y al sobrepeso.

En 2012 se publicó un metaanálisis de ensayos clínicos en el que se analizaban los efectos de la fructosa en el peso corporal. Una vez revisados numerosos estudios los autores concluyeron que no parece causar aumento de kilos cuando sustituye a otros carbohidratos en la dieta (en una cantidad de kilocalorías similar al que reemplaza), pero cuando se toma fructosa libre en dosis altas -que por tanto proporciona calorías en exceso- se produce una modesta subida de peso, un efecto que puede ser debido a las calorías adicionales y no por ser específicamente fructosa.

Por su parte, determinados analistas han expresado sus inquietudes acerca de una supuesta incidencia negativa de la fructosa en la presión arterial. Sin embargo una publicación científica ha concluido que la sustitución de otros carbohidratos por fructosa (a igualdad de kilocalorías) no afecta negativamente a la presión de la sangre en los seres humanos.

Por otro lado, un metaanálisis que evaluó los efectos de la fructosa en las concentraciones séricas de ácido úrico sugería que parece que cuando la fructosa está dentro de una dieta isocalórica (es decir, que no supone un exceso de energía) no genera un aumento, pero el consumo de fructosa en una dieta hipercalórica puede elevar las concentraciones de ácido úrico, aunque no se puede descartar que se deba al exceso de energía.

En cuanto a los lípidos sanguíneos parece que en diabéticos tipo 2 la fructosa isocalórica incrementa los triglicéridos y por el contrario reduce el colesterol total.

Al final, como casi siempre, lo más práctico es tirar de sentido común. En general nada es muy bueno y nada es muy malo; hay que consumirlo todo en su justa medida. Se puede tomar fructosa con moderación y dentro de una dieta equilibrada e isocalórica, pero si ingerimos mucha (lo que puede ocurrir con las bebidas endulzadas y los alimentos ultraprocesados) o dentro de una dieta muy elevada en energía puede no ser beneficiosa para el organismo. Con todo, subrayar que la ingesta de fruta entera y de vegetales nunca será un problema.

(El doctor Ramón de Cangas dirige clínicas de nutrición y dietética en la calle Uría, 38, de Oviedo; Saavedra, 4, de Gijón, y en González Abarca, 6, de Avilés)

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