Opinión | CARTA DEL DIRECTOR

Un modelo de desarrollo

La Corporación, en un pleno extraordinario celebrado el 27 de junio de 2005, aprobaba el vigente “Plan General de Ordenación Urbana” (“PGOU”), un documento redactado por los arquitectos Joaquín Cores Uría e Isidro Fernández Urdangaray y que hoy, quince años después, se ha alejado por completo de la realidad.

Tras dos años de revisiones (se interpusieron un total de 207 alegaciones), en aquella fecha se daba luz verde a un modelo urbanístico que estaba llamado a marcar las líneas de crecimiento del Municipio. Pero el estallido de la crisis “del ladrillo” acabaría por descoser las costuras de una ambiciosa planificación a largo plazo que se fundamentaba, básicamente, en crear una “ciudad lineal” entre La Vega’l Ciigu y Villayana, que implicaría una serie de cambios en la regulación vial y la puesta en marcha de diversos servicios. Entre ellos, por poner un ejemplo que desde la perspectiva actual se antoja utópico, autobuses urbanos.

Superficies como la de La Llera o una amplia parte de Robledo y de El Masgaín, en La Pola, continúan “en barbecho”, a la espera de unas promociones inmobiliarias que no se vislumbran en el horizonte. Por lo que respecta al área rural, en pueblos como Carabanzo, Piedracea, Xomezana o Columbiello son varias las fincas sobre las que pesa la calificación de “suelo rústico”, quedando prohibida, por tanto, la edificación, cuando se encuentran a un palmo de parcelas en las que sí está permitida. O lo que es lo mismo, se está obstaculizando una posible expansión de esos núcleos.

Los “PGOU” recogen un marco de actuaciones sobre las que se sustenta el desarrollo de cualquier territorio, por lo que en Lena no debe demorarse más la redacción de una nueva regulación, que tenga en cuenta diversos factores. El primero, y como más importante, la incidencia que tendrá la que se supone próxima inauguración de la Variante Ferroviaria del Pajares, con dos variables como punto de partida: si el Estado va a responder a la demanda popular que clama por ubicar en esta tierra la estación central del AVE en Asturias o si por el contrario hará oídos sordos a esa reivindicación (como todo parece indicar, desgraciadamente). En el mejor de los escenarios, que ojalá se confirme, habría que “reorientar” la localidad hacia ese eje, con una serie de conexiones que “acerquen” el centro urbano a las vías del ferrocarril. Proyectos tantas veces pregonados, y comprometidos, como el de una escalera mecánica desde la Plaza Alfonso X el Sabio se harían imprescindibles para captar siquiera a un porcentaje del importante flujo de viajeros que se prevé que utilizarán los trenes de Alta Velocidad para sus desplazamientos entre la región y Madrid. Además, habría que dejar la puerta abierta a una red de establecimientos en torno a ese medio de transporte: tiendas, locales de restauración, alojamientos…

Una segunda pata en el banco que ahora tanto cojea tendría que estar en El Sotón. Como ya se publicado con insistencia en estas páginas, ese espacio tiene que ser el “pulmón verde” de la capital del Concejo, así como un escaparate que cause una magnífica impresión a los cientos de personas que circulan a diario por la colindante Autovía A-66. Desde luego, en estos momentos tiene muy poco que enseñar.

La tercera se sitúa en el polígono industrial de La Vega de Villayana, pendiente aún de una urbanización y de unos enlaces que tendrían que haber quedado resueltos ya en los noventa. La ampliación de ese parque empresarial, articulando mecanismos que faciliten la ocupación del suelo que está vacante (incluido el que ha sido liberado con la retirada de la escombrera de “Hunosa”), debe ser otro de los objetivos a no perder de vista. Y la cuarta, infraestructuras deportivas, un Centro de Salud moderno, un tanatorio y otras instalaciones a las que hay que hacerles hueco para revertir una tendencia demográfica tan negativa que asusta. Y mucho.

Para concluir esta carta, en un número tan especial como éste, con el que se echa el cierre a las publicaciones de LA VOZ DE LENA, permitidme una licencia para expresar públicamente mi más sincero agradecimiento a todas y cada una de las personas que han colaborado de una forma u otra con este periódico a lo largo de sus 26 años y medio de andadura. Muchísimas gracias y felices fiestas, aunque sean distintas, para todos los lenenses. Mantendremos nuestro compromiso informativo en la edición digital.

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