La resaca (o veisalgia) es una sensación de malestar general, mareos, náuseas, molestias gastrointestinales y sequedad en la boca que se produce tras consumir bebidas alcohólicas en exceso y que generalmente aparece unas horas después de haber dejado de beber. Casi el 80% de las personas que toman alcohol la han padecido y su impacto en la economía es significativo, pues provoca la pérdida de millones de euros en Europa anualmente, debido al absentismo laboral (no ir al trabajo).

Una publicación de 2005 en la revista “British Medical Journal” concluía que “no existe ninguna evidencia que sugiera que cualquier intervención convencional o complementaria es efectiva para prevenir o tratar la resaca”. Por tanto, la única forma de evitarla es huir del alcohol. No hay otras sustancias que imiten su efecto y de hecho parece que se debe alcanzar una concentración mínima de un 0,10% en sangre. Si es más se incrementa la sensación de resaca, la cual puede durar hasta doce horas y provocar también una pérdida de calidad en el sueño.

No todas las bebidas causan el mismo efecto y aparte de su diferente contenido en alcohol, de sustancias de fermentación y de destilación, también se observa que influyen los ingredientes que se añaden para darles sabores y colores.

Parte de los síntomas de la resaca pueden ser como consecuencia de la deshidratación, por lo que beber abundantes líquidos podría reducirla muy ligeramente. Además, una comida con proteínas e hidratos de carbono y fibra (sin demasiada cantidad de lípidos) provoca una absorción más lenta del alcohol y puede hacer que los síntomas sean más suaves.

Hay personas que recurren a fármacos para el dolor de cabeza, etc. El ibuprofeno lo han sugerido algunos médicos y puede paliar determinados síntomas, mientras que es aconsejable prescindir del paracetamol, porque el alcohol genera un trabajo extra para el hígado que es justo donde se metaboliza éste.

¿Sirven para algo los antiácidos o las sales de frutas?

Combaten la acidez, pero sin más.

¿La leche de vaca?

Nada hay en su composición (más allá del agua que contiene, que hidrata) que ayude a aliviar la resaca.

¿Seguir bebiendo alcohol al día siguiente alivia?

Existe la creencia de que parte de la resaca era debida a un cierto síndrome de abstinencia, pero está constatado que meter más alcohol al cuerpo es contraproducente y que puede alargarla.

¿El azúcar ayuda?

No hay asociación entre los niveles de glucosa en plasma sanguíneo y la intensidad de la resaca.

¿Mezclar diferentes bebidas es peor?

Parece que ciertos compuestos que contribuyen a dar sabores y olores a las bebidas pueden influir en la severidad de la resaca. Por ello, mejor no mezclar. Quizás por este motivo algunos bebedores prefieren las destiladas blancas.

(El doctor Ramón de Cangas dirige clínicas de nutrición y dietética en la calle Uría, 38, de Oviedo; Saavedra, 4, de Gijón, y en González Abarca, 6, de Avilés)

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