Hidratación en la compra

Aunque en la cesta de la compra el agua debe tener prioridad, no es la única opción. Sobre el agua existen diversos mitos, como la creencia de que adelgaza. Aunque algunos estudios sugieren que la ingesta de las dosis recomendadas se relaciona con una mayor facilidad para reducir y controlar el peso corporal, no hay suficiente evidencia para certificar que ayude a bajar de peso.

El agua con gas también es recomendable. Está extendido que contribuye a controlar el peso, debido a que causa una supuesta sensación de saciedad, pero tampoco se ha podido demostrar que sea así.

El zumo (preferiblemente sin azúcar añadido) es otra alternativa y si bien ciertas opiniones sostienen que no es más que agua con azúcar, no es verdad. La fructosa forma parte de una matriz cuyos componentes pueden generar efectos fisiológicos beneficiosos. Obviamente, a dosis razonables.

Los néctares y refrescos sin azúcar ofrecen la posibilidad de hidratarse con pocas kilocalorías o sin ellas, disfrutando de diferentes sabores y facilitando la adhesión en la dieta hipocalórica o en determinadas patologías, como la diabetes.

Tampoco conviene olvidar las infusiones, la leche, algunas bebidas vegetales, energéticas… Incluso un consumo moderado de lácteos azucarados, zumos o refrescos con azúcar no tiene por qué constituir un problema. Su ingesta debe ser más ocasional, pero no tienen por qué ser productos prohibidos.

Entrenamiento en mujeres

El entrenamiento de fuerza es un método eficaz para mejorar la composición corporal tanto en hombres como en mujeres, aunque a veces no se le dé demasiada importancia en el sexo femenino. Un estudio reciente ha abordado su efecto en las chicas. Al analizar los resultados se pudo comprobar como por cada día de sesión se reducía un 1,3% el porcentaje de grasa corporal y se incrementaba en unos 656 gramos la masa muscular. Además, el esfuerzo lleva consigo mayor premio, dado que a más tiempo de preparación e intensidad, la mejora aumenta. Muchas veces se vigila qué dosis de proteína, cuánta energía deben consumir… Las conclusiones del referido trabajo reflejan que tiene poca repercusión. Lo que realmente marcó la diferencia fue el entrenamiento y su intensidad.

Es interesante recalcar que la edad tampoco es un factor determinante, a pesar de que hay mujeres que ya no entrenan porque creen que no van a conseguir mejorar, cuando no es así. Conviene insistir en que cuantos más días, tiempo y esfuerzo dedican, menor es su grasa corporal y mayor es su masa libre de grasa.

Teniendo en cuenta que entre los 25 y los 75 años una mujer puede perder 10 kilogramos de músculo y ganar 11 de grasa, el entrenamiento de fuerza es una herramienta extraordinaria para alcanzar una buena composición corporal.

(El doctor Ramón de Cangas dirige clínicas de nutrición y dietética en la calle Uría, 38, de Oviedo; Saavedra, 4, de Gijón, y en González Abarca, 6, de Avilés)

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