Opinión | NUTRICION Y SALUD

Etiquetado de productos

  • Dr. Ramón de Cangas

Para llevar una alimentación saludable hay que comprender el etiquetado nutricional. Al fin y al cabo se come lo que se compra. Existe una información obligatoria, que debe aparecer en todas las etiquetas, que tiene que ser clara y legible y seguir esta estructura: denominación, ingredientes, alérgenos, cantidad neta, fecha de caducidad, conservación y utilización, empresa, lugar de procedencia, modo de empleo, alcohol e información nutricional.

Desde el punto de vista de la salud son dos los puntos primordiales que hay que priorizar: los alérgenos y la información nutricional. Numerosas patologías requieren la exclusión por alergias e intolerancias alimentarias de determinados componentes y por ello el fabricante debe hacer constar la presencia de esos elementos. Los alérgenos que se deben declarar son: cereales con gluten, huevos, leche y lactosa, pescados, crustáceos, moluscos, soja, cacahuetes, frutos secos con cáscara, apio, sésamo, dióxido de azufre y sulfitos, altramuces y mostaza.

La información nutricional nos permite conocer el contenido en energía, macronutrientes y otra serie de aspectos, así como elegir los alimentos más adecuados en determinadas patologías (hipertensión, diabetes…). Los datos obligatorios son: valor energético, grasas, grasas saturadas, hidratos de carbono, azúcares, proteínas y sal. Estos pueden indicarse de la siguiente forma: por porción o unidad de consumo. Es importante porque muchas veces el consumidor no es consciente del tamaño de la ración y puede tomar sus decisiones en base a los valores nutricionales por 100 gramos, sin percatarse de que a lo mejor son 30 ó 200.

El etiquetado nos ofrece una información interesante, pero tiene una importancia relativa, no absoluta. Es habitual que ciertas personas traten de consumir una cantidad determinada de proteínas, de hidratos de carbono… para adecuarse a las recomendaciones nutricionales generales de energía. Pero no conviene olvidar que los nutrientes están inmersos en lo que podemos denominar una matriz alimentaria y es en ella donde tienen lugar interacciones, etc. que van a influir en el organismo. Dos galletas y una pieza de fruta pueden tener la misma cantidad de hidratos de carbono y de fibra, pero el efecto fisiológico es distinto y el impacto en la salud también.

Lo que no se puede perder de vista es el patrón dietético general y en este sentido se recomienda consumir abundantes alimentos frescos, sobre todo de origen vegetal (verduras, hortalizas y frutas), además de otros vegetales con mínimo procesamiento, como legumbres, cereales de grano entero y frutos secos, y alimentos frescos de origen animal (carnes y pescados frescos y huevos).

(El doctor Ramón de Cangas dirige clínicas de nutrición y dietética en la calle Uría, 38, de Oviedo; Saavedra, 4, de Gijón, y en González Abarca, 6, de Avilés)

Comentarios

No hay comentarios

Para poder dejar sus comentarios debe estar logueado en la web. Registrarse