Opinión | NUTRICION Y SALUD

Dietas de moda

  • Dr. Ramón de Cangas

Son muchos los mitos y leyendas que condicionan nuestros hábitos alimentarios. Por lo general proceden de modas que suelen ser cíclicas y en la mayor parte de los casos carecen de evidencia científica.

Así, existe inclinación a denostar los lácteos, pero su consumo (incluso en sus versiones enteras y especialmente en el caso del yogur) se relaciona con una reducción del riesgo de enfermedades metabólicas y cardiovasculares. Tampoco es cierto que incremente el riesgo de otras patologías crónicas, como el cáncer, tal cual se ha dado a entender en algunos canales alternativos.

Hay un incremento gradual entre la población de la opción vegana y aunque se ha criticado desde el punto nutricional, alegando que este patrón supone un déficit de ingesta de determinados nutrientes, la realidad es que bien estructurada y con suplementación con vitamina “B12” es una opción perfectamente válida y saludable.

Por su parte, los productos cárnicos consumidos a dosis razonables y dentro del patrón dietético mediterráneo no suponen problema alguno para la salud y su aporte nutricional puede ser interesante.

Algunos postulados de la llamada dieta evolutiva, con bastantes seguidores sobre todo en el mundo del deporte, consideran que los cereales (incluso los de grano entero) y las legumbres son grupos de alimentos a los que no estamos adaptados evolutivamente y que por ello no se deberían consumir, pero hay una gran evidencia científica de que su inclusión acarrea beneficios fisiológicos para el organismo.

Existe una tendencia a la promoción de los llamados alimentos “de verdad”. O lo que es el denominado movimiento “Real Food”, que encabezan jóvenes dietistas y nutricionistas. Obviamente, es positiva, pues supone reducir el consumo de alimentos cuya frecuencia de ingesta debe ser ocasional, como la bollería y los ultra procesados. Ahora bien, conviene tener claro que insistir en un consumo ocasional no quiere decir prohibición, porque la ingesta puntual de estos alimentos, que además sirven para disfrutar, no incrementa el riesgo de sufrir patología alguna.

Hay también otra tendencia a elegir alimentos libres de gluten y de lactosa. Son una opción imprescindible para las personas con patologías que precisen evitarlos, pero no aportan beneficio alguno a quienes no tienen enfermedades que requieran su exclusión.

Aunque el modelo dietético tradicional mediterráneo, con un reparto de la ingesta en varias tomas (incluyendo media mañana y merienda), es el más extendido y es una opción muy válida y que se suele adaptar a nuestros hábitos y costumbres, en los últimos tiempos han aparecido otros modelos más restrictivos, como la dieta cetogénica (muy baja en hidratos de carbono) o el ayuno intermitente (alternando periodos de ingesta calórica normal con ayunos o semiayunos), que los estudios han mostrado como herramientas dietéticas que también pueden ayudar a reducir peso, mejorar ciertos aspectos metabólicos, reducir los marcadores de riesgo de enfermedad cardiovascular… Todo es cierto y son alternativas válidas, pero los resultados no son significativamente mejores que el modelo mediterráneo.

(El doctor Ramón de Cangas dirige clínicas de nutrición y dietética en la calle Uría, 38, de Oviedo; Saavedra, 4, de Gijón, y en González Abarca, 6, de Avilés)

 

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