Opinión | TRIBUNA LIBRE

Desarrollo rural

La Voz de Lena, 13 Marzo 2017

José Fernández

Por fin, después de siempre, los libros llegan a los pueblos del concejo de Lena. Esta noticia tiene mayor importancia cuando el redactor de la misma dice que basta con una llamada del pueblo correspondiente para que Alberto acuda raudo y veloz, conociéndolo. Y cuando los libros lleguen a los vecinos de nuestras aldeas, la tolerancia y la libertad de pensamiento también se asentarán allí para mejorar la convivencia vecinal. Lo que procede, entonces, es dar la enhorabuena al responsable correspondiente de la Corporación por este detalle que suma a otros pequeños detalles que hablan más de un proyecto político que de una ocurrencia. Digo esto por la promoción de centros sociales, la limpieza de caminos, la recogida de basura y ahora esta noticia de los libros.

Estos pequeños detalles, decía, ayudan a superar la definición del habitante de la aldea como persona tosca y ruda (DRAE). Ahora nos queda la segunda parte: el Gobierno del Principado, por medio de sus misioneros políticos, lanza mensajes sobre el despoblamiento rural que colea desde hace más de 15 o 20 años, sin solución. Sin embargo, ellos siguen a su bola con sus rencillas y con sus batallitas, fabricando palabras vacías que son como una niebla tan espesa como será la memoria del olvido. Nos hacen falta pequeños detalles que avalen su eficacia administrativa, con tanto consejero, viceconsejero, directores generales, gabinetes y asesores para gobernar cuatro aldeas perdidas y tres Petibonum. Lo que se necesita es que se cuiden nuestros montes, que se aprovechen nuestro manantiales o que promocionen los invernaderos, por ejemplo, que tan buen resultado dan, visto el clima de Asturias donde llueve lo justo y nieva lo necesario, hasta ahora. O que las escuelas rurales tengan los mismos recursos humanos y materiales que el mejor colegio de Oviedo. Porque Oviedo para el ámbito rural es igual que Macondo para G. Márquez: con un coronel que no tiene quien le escriba, sus cien años de soledad. Sin embargo, son los mismos que lleva sufriendo el ámbito rural asturiano desde los tiempos de los tiempos. O como dice el pintor O´Donnell, de Busloñe, de aquel mundo rural sólo queda el canto de los pájaros, el silencio de la noche y el cromatismo de las estaciones. Esta definición supera todas las palabras huecas que regalan a nuestra orejas un día sí y otro también. Podrían tomar nota de este detalle del Ayuntamiento de Lena. Es suficiente, porque vale más “un toma que dos te daré”.

 

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