Abstención de propietarios

Jurislena Abogadas, 01 Marzo 2017

En todas las reuniones de comunidades a las que asistimos siempre encontramos propietarios con diferentes opiniones respecto a los asuntos del orden del día, como es lógico. Los hay que votan a favor, otros en contra y los que se abstienen.

Conviene aclarar que la abstención no significa que ese voto no se tenga en cuenta, sino que se suma al posicionamiento de la mayoría, por lo que si se aprobase un acuerdo comunitario esa abstención se uniría a la voluntad mayoritaria.

La abstención impide que con posterioridad ese comunero pueda impugnar el acuerdo, ya que según el artículo 18.2 de la Ley de Propiedad Horizontal podrá adoptar tal resolución aquella persona que:

1.- Hubiese salvado su voto en la Junta.

2.- Estuviese ausente por cualquier causa.

3.- Hubiera sido privada de su derecho a voto indebidamente.

Todo aquel que quiera reservar la posibilidad de impugnar un acuerdo comunitario deberá votar en contra, o salvar su voto, como así lo expuso el Tribunal Supremo en su sentencia de 10 de mayo de 2013, que dictó lo siguiente: “La necesidad de salvar el voto únicamente tiene sentido en aquellos casos en los que los propietarios asisten a la Junta sin una información o conocimiento suficiente sobre el contenido y alcance de los acuerdos que se van a deliberar y deciden no comprometer su voto, favorable o en contra, sino abstenerse de la votación a la espera de obtenerla y decidir en su vista. A ellos únicamente habrá de exigírseles dicho requisito de salvar el voto, pues en otro caso sí que se desconocería su postura ante dicho acuerdo. Con ello se evitaría, además, que el silencio o la abstención puedan ser interpretados como asentimiento al posicionamiento de la voluntad mayoritaria que se expresa en uno o en otro sentido”.

¿Ganancial o privativo?

Una de las dudas más habituales de nuestros clientes a la hora de instar un procedimiento de divorcio es el carácter de gananciales o privativos de los bienes y deudas habidos en el matrimonio. La controversia principal y dónde más confusión se genera es en el caso de la existencia de préstamos personales solicitados únicamente por uno de los cónyuges durante la vigencia del matrimonio.  Si el régimen que rige el matrimonio es la separación de bienes no cabe duda que el préstamo personal solicitado por uno de ellos constituye una deuda privativa de su titular en exclusiva. Sin embargo, cuando nos encontramos ante un matrimonio con una sociedad legal de gananciales,el asunto es totalmente diferente. El hecho de denominarse ciertos préstamos bancarios con la coletilla de “personales” no debe de llevar a confusión acerca de su carácter ganancial o privativo. En el año 2016 el Tribunal Supremo se ha pronunciado con una novedosa sentencia que considera totalmente irrelevante el hecho de que las deudas fueran contraídas únicamente por unos de los cónyuges sin consentimiento del otro, concluyendo que en el matrimonio que se rige por una sociedad de gananciales las deudas familiares deben ser asumidas por ambos cónyuges.

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