Municipio | COVID-19

Las otras secuelas de la pandemia: un año de dura crisis y varios cierres de negocios en Lena

La Voz de Lena, 28 Febrero 2021

Se cumple un año de la inesperada irrupción de lo que en un principio parecía un virus que era cosa de los chinos y que no iba con nosotros, pero que no tardaría en propagarse por todo el mundo, dejando tras de sí un todavía imparable reguero de contagios y lo más doloroso, de muertes. Lena, si bien salió prácticamente indemne de sus primeras embestidas (al menos no hubo constancia de focos, aunque es más que evidente que sí hubo contagios), no tardaría en sucumbir ante la veloz expansión de la Covid-19 en sus siguientes oleadas.

Durante esta ya larga pesadilla se ha sufrido un confinamiento domiciliario, se ha temido por la salud de los mayores, hubo que despedir, desde la lejanía y con el corazón roto, a muchos fallecidos, entre ellos varios de los residentes en la Residencia de Ancianos “Canuto Hevia”, de La Pola; se dispararon las críticas a las gestiones de las autoridades sanitarias (se hicieron virales los videos grabados por el hostelero “Pachi” Hevia), se montaron guardias en las ventanas por las salidas “excesivas” a pasear las mascotas, se formaron pacientes colas a las puertas de los supermercados (se agotó el papel higiénico y luego las cervezas)… Lo dicho, algo que nunca se hubiera imaginado ni en los peores sueños.

Pero ahora, con los procesos de vacunación ya en marcha, ha comenzado a aflorar una segunda crisis: la económica. La mayoría de los industriales lenenses consultados por este periódico confirman que sus ingresos han caído a un tercio de lo que ganaban antes de la aparición del coronavirus. Traducido a monedas, si hace un año obtenían de sus negocios, por ejemplo, 1.000 euros, hoy no pasan de los 350, 400 euros. Con la primera cantidad quizás se puede salir adelante, aunque sea malamente, pero con la segunda es materialmente imposible. Las ayudas de la Administración y campañas como “To lo que merez la pena tiéneslo en L.lena”, impulsada por el Ayuntamiento, han paliado algo las pérdidas, pero no lo suficiente como para hacer buena esa repetida canción del “Dúo Dinámico” que puso sintonía a la cuarentena. De hecho, en la actualidad en el Municipio hay una decena de bares en traspaso, mientras que los pubs siguen cerrados a cal y canto, presumiblemente hasta, como poco, el próximo verano.

En el comercio, más de lo mismo. Los alquileres, cuotas de autónomos, recibos de la luz y del agua y demás gastos corrientes están ahogando a unos emprendedores que en muchos casos no ven más salida que tirar la toalla. Porque, también es verdad, muchos vecinos siguen realizando las compras en plataformas “on line” o en las grandes superficies. Como siempre. No obstante, una de las “preocupaciones” del cierre perimetral era que impedía irse a Oviedo o Gijón a comprar, con lo de “Tolo que merez la pena tiéneslo en L.lena” a algunos les valió más bien para poco. O para nada.

La Alcaldía ha anunciado una nueva cooperación pública dirigida a los sectores más afectados, sin cuantificar cifras ni establecer plazos por el momento. Habrá que confiar en que llegue antes de que se bajen más persianas.

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