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EL BUZÓN DEL COVID-19. Cuéntanos cómo estás viviendo la crisis del coronavirus en tu hogar

La Voz de Lena, 15 Marzo 2020

CUÉNTANOS CÓMO LO ESTÁS VIVIENDO...

Estamos viviendo un momento complicado, de confinamiento en nuestros hogares, algo a lo que no estamos acostumbrados la mayoría. Por ello, en la versión digital de LA VOZ DE LENA queremos abrir una sección para que todos vosotros nos contéis vuestra propia experiencia familiar. La idea es crear un canal de ayuda común, con iniciativas para combatir la reclusión en el hogar y también un buzón abierto para aportar vuestras críticas, denuncias, lo que consideréis que no se está haciendo bien... Siempre, por supuesto, desde el respeto y con un espíritu constructivo. Os animamos a participar. Tan sólo tenéis que enviar vuestros comentarios a la siguiente dirección de correo electrónico: lavozdelena@yahoo.es con vuestro nombre y apellidos y saldrá publicada en esa nueva sección a la mayor brevedad posible. Una selección de dichos comentarios también se incluirá en la próxima edición impresa. Lo dicho, nos gustaría contar con vuestra colaboración. Muchas gracias.

A CONTINUACIÓN SE PUBLICAN VUESTRAS OPINIONES SEGÚN NOS VAN LLEGANDO A DICHO CORREO

Buenas tardes. El confinamiento en casa no es fácil para nadie. En mi casa hemos elegido un "mensajero" que sea el que salga cuando es necesario. Yo salgo a darle un pequeño paseo al perro, a comprar lo necesario y a realizar algún recado a nuestros familiares de edad avanzada (farmacia, fruta, tirar basura...) En casa nos acostamos tarde viendo una peli o algún programa, para levantarnos más tarde y así acortar un poco la mañana. Matamos el tiempo haciendo limpieza, colocando ropa, reparando alguna cosilla y, cómo no, viendo la tele, charlando, escuchando música, leyendo y utilizando las redes sociales. El próximo capítulo será colocar el trastero jjjjjjj. Todo pasará y nos volveremos a ver en la calle. Ánimo a todos, salud y suerte. Fernando Secades García 

Aquí vamos, finalizando el segundo día, en casa y saliendo lo imprescindible. Yo tengo que moverme entre mi casa y la de mi madre, que también se encuentra un poco de brazos caídos sin su actividad diaria del Centro de Día, pero en general lo vamos llevando. Tere Fernández

Hago un llamamiento a donar mascarillas y guantes a los hospitales. David Alonso

Estoy en el Hospital “Alvarez Buylla” acompañando a mi madre, ingresada desde el sábado, después de entregar los premios de Antroxu. En la entrada a la planta han puesto un cartel diciendo que no podemos visitar a nuestros seres queridos más que una sola persona. Eso es la teoría, que únicamente yo estoy cumpliendo, porque, básicamente, no tengo relevos. Cuando nos sacan al pasillo para limpiar la habitación no nos dejan hablar con el vecino. Ya empezamos a entender lo de las distancias; hasta hace poco todavía se nos hacía difícil hablar de lejos con un vecino. Me llama mucho la atención que no haya ninguna indicación en los ascensores. Por lo tanto, si tengo que bajar para apuntarme para hablar con el médico, por ejemplo, utilizo las escaleras. Me resulta más seguro. Mientras estoy aquí leo, chateo con mis hijas y con mi esposo, que están en casa, con amigos de aquí y de mi amada Argentina. Miramos alguna película que mis hijas nos descargaron en la “tablet”, tomamos mate (eso sí, cada una con el suyo, por si acaso). Ya no puedo bajar a comer, porque desde este domingo cerraron la cafetería del Hospital. Menos mal que mis hijas trajeron provisiones. Damos paseos por la habitación y escuchamos música, porque mi madre no quiere y no me deja pagar una tarjeta de televisión, porque dice que es una vergüenza que tengamos que pagar 10 euros para ver la tele un día. Y hablamos, esas conversaciones madre e hija que hacía tiempo no teníamos por falta de tiempo de mi parte. A veces no nos damos cuenta del acelere que llevamos y nos viene bien hacer un alto en el camino. Mañana (por hoy lunes) me toca trabajar; allí estaré, en los portales, para que el coronavirus maldito no ingrese en los portales. Andrea Velarde Montemagno

¿Cómo lo estás viviendo? Cuando una situación es incierta nos produce incertidumbre. Si además se trata de salud esa incertidumbre se traduce en pánico. Así es como creo yo que nos sentimos la mayoría de los ciudadanos. Es diferente vivir la situación en la ciudad que en un pueblo, ahora es cuando nos damos cuenta de que vivir en la España vacía también tiene sus ventajas. Igual más de las que podíamos imaginar. El metro de seguridad aquí se transforma en un kilómetro y así mejora nuestra seguridad. También es más fácil ocupar el tiempo al aire libre sin necesidad de salir de casa. Incluso en la mayoría de domicilios hay un hermoso congelador, de arcón, que ahora viene de perlas para no verse en apuros haciendo colas en el supermercado. Ni qué decir tiene de las ventajas de las tiendas de barrio con respecto a las grandes superficies: aquí nadie manosea los productos, sólo el comerciante.

Aquí todo es más fácil, pero a mí esta situación me ha servido para enseñar a mi mente a no tener pensamientos negativos. No sé por qué, pero he pensado mucho en gentes como Ortega Lara o el empresario Revilla. Este último cuando fue liberado comentó que contaba los cinco pasos del zulo y calculaba los kilómetros que caminaba al cabo del día, que pensaba en espacios abiertos y así había sido más llevadero. No es comparable la situación; repito, no es comparable la situación, pero es para utilizar su método y con lo que tenemos elaborar una ficción placentera que nos ayude a llevar de manera óptima la situación

En casa tenemos muchas alternativas a la vida cotidiana. Cada uno podrá poner al día las cosas que tenga un poco abandonadas. Tenemos la ayuda de las nuevas tecnologías, que nos permiten estar en contacto con todo el mundo y tener información en todo momento de la situación. Otra opción es apagar el teléfono y aislarse durante un tiempo para no pensar y sentir el placer de olvidarse de todo. Ahora toca evitar el contacto físico y esa es la única obligación a cumplir. Esto pasará y será una experiencia única, que con el tiempo habrá servido para sacer conclusiones y no repetir algunos errores. Yo estoy segura de que hay un futuro esperanzador. Loli Martínez

Buenos días; Como sabéis, trabajo en el Area Sanitaria VII, del Servicio de Salud del Principado de Asturias (SESPA), pero con lo que estamos viviendo del COVID-19 he tenido que darme de baja en la bolsa para hacerme cargo de mi nieta, ya que mi hijo está en el Ejército y mi nuera también trabaja. Así que estamos entreteniéndonos como podemos, haciendo un súper dibujo y dando un poquito de alegría en el balcón. Lo tenemos colgado en nuestra casa, en la calle Robledo. Pili López

¿Cuarentena? ¿Para quién? Me da vergüenza todo lo que veo. Me hierve la sangre. ¿Sólo salen las personas que tienen que ir a trabajar porque son de primera necesidad? Lo que no llego a entender qué coj… hacen otros paseando por la calle. Paseos. Los perros salen más ahora de cuarentena que en un día cualquiera. Si las personas mayores son de riesgo, ¿qué hacen fuera de sus casas? ¿Qué hacen niños fuera de sus casas? ¿Cuántas veces se va a la farmacia, al estanco, a la lavandería y a las tiendas de alimentación?

A los de las mallas y playeros, ¿os gusta hacer deporte, no? Pues me parece una falta de respeto muy grande. Después criticamos a lo que hicieron otros españoles. Si sois los primeros que lo estáis haciendo. ¿Qué tiene que salir un caso Lena para que se haga lo que están mandando? Me parece un despropósito, una falta de respeto muy grande Os importa una mier… todo lo que está pasando y lo que se intenta evitar. Me dais vergüenza. Sandra Hevia Sariego

A los de las mallas y playeros tenían que haber ido con él o ella a ver qué “ganao” iba a atender. Y si era mentira, multa al cantu. Ya verás como se iba acabando todo esto. Que luego vamos a pagar justos por pecadores. Beatriz Alvarez González

¿Cómo vivo esta situación? Pues rezo, para mi solo, pero rezo; leo, veo la televisión... Y la vivo con pena y con dolor. Pienso en las consecuencias que tendrá para mucha gente, pobres y sin recursos. Y también la vivo de mal humor. Salí a la calle a comprar medicamentos para una mujer de Campomanes que está impedida y la autoridad me echó el alto. Me dijo de forma autoritaria que si yo no sabía que estábamos en estado de alarma. Respondí que sí, se enfadó y me preguntó que por qué entonces andaba por la calle. Le dije que iba a socorrer a una persona. Sé bastante de pandemias, de contagios… He estado trabajando con gente con sida, ébola, lepra, tuberculosis... Sufrí cinco veces el paludismo. Yo sé bien lo que es protegerse y proteger al que tengo enfrente, así que lecciones las justas. Como sacerdote tengo autorización para visitar a todo aquel que esté en situación de riesgo. Voy a pedir a Dios que nos ayude y nos proteja. No sé si me escuchará, porque la mayoría de la gente se ha apartado de él, lo han sacado de las escuelas, de la vida diaria. ¿Cómo va a darnos ahora protección? Como curiosidad contaré que en una peste en Francia utilizaron una medalla milagrosa, en vez de mascarillas, y lograron alejarla. Fue así. Toño López

¿Cómo vive este momento mi familia? Pues creo que como las demás. Imagino. Es un trago duro, intenso, pero hay que afrontarlo con valentía. Con la valentía y la conciencia de saber que esto no es sólo por nuestro bien, sino también por el bien de nuestros vecinos, amigos, familia y por el de todos aquellos desconocidos que espero que hagan lo mismo por mí y los míos.

Soy abogada, autónoma e intento trabajar en casa en la medida que buenamente puedo, contestando a tantas y tantas dudas que ha generado este estado de alarma, pero ahora sobre todo soy madre. Madre de mellizos de 3 años, Andrea y Alejandro, que en vez de levantarse para ir al colegio e ir al parque infantil después de merendar, se levantan y juegan en casa todo el día, pintan y colorean, corretean y hacen sus tareas aprendiendo letras y números... Y que pese a su corta edad ya saben que no podemos salir a la calle y que papá y mamá tienen que poner guantes si salen a comprar. No negaré que pasar 24 horas con dos niños de tan corta edad es tremendo para mi marido y para mí, agotador, y hace que desarrollemos aún más nuestras dotes paternales discurriendo juegos y malabares hasta la hora de ir a dormir...y vuelta a empezar. Pero también es gratificante protegerles y sobre todo verles sanos y felices, aun en casa.

La conciencia y solidaridad es lo principal en estos momentos. Llevarlo con humor y alegría, nuestra obligación para con nuestros hijos.

Espero que los lenenses sepamos pasar estos momentos con la fuerza que nos caracteriza, soñando con unos días soleados al aire libre, que seguro que más pronto que tarde llegarán. Nos vemos enseguida. Fuerza y salud. Laura Alvarez Alonso

Están siendo días intensos y difíciles. Como alcaldesa he tenido que tomar, desde el principio de esta crisis sanitaria, decisiones complicadas e inéditas hasta ahora en un Ayuntamiento. Mañana y tarde estoy al teléfono atendiendo dudas de los vecinos y en constante comunicación con alcaldes y entidades de las que recibo información actualizada. En cuanto a la familia intentamos organizarnos como casi todos los lenenses. Salimos cuando es absolutamente necesario. Y cuando las obligaciones lo permiten pasamos el tiempo juntos y entretenidos en distintas actividades.

Me gustaría dar las gracias a los que seguís ahí, al pie del cañón, por obligación, cada día. Y sobre todo animar a los que estáis en casa. Esto pasará y el primer abrazo y beso que demos a alguien será estupendo. Yo tengo claro que será para mi padre. ¡Ánimo lenenses! Genma Alvarez Delgado

Estamos viviendo momentos muy duros, pero a la vez nos damos cuenta de que pequeñas cosas se hacen grandes ahora. Como hostelera del Concejo os pido de corazón que cuando esto se acabe y podamos volver a las calles que nos acordemos de todos los negocios locales. Que tomemos cafés y vinos en nuestros bares, comamos en nuestros restaurantes, compremos en nuestras tiendas de ropa, la sidrina que sea en nuestras sidrerías, hagamos nuestros gastos de papelería en nuestra Pola, los “cacharrinos” que tanto nos prestan en nuestros pubs. Vamos a llenar de color y felicidad las calles, cuando más nos necesitamos unos y otros. Si no estamos perdidos. ¡Viva Pola Lena y su gente! Solidaridad, os necesitamos a todas y a todos. Aida Cachero Iglesias

En primer lugar, gracias por crear este canal. Hoy grito al mundo que vivir en la zona rural, vivir en los pueblos, es la mayor ventaja que podemos tener, aunque en ocasiones nos veamos privados de cosas de las que no podemos disponer, pero que estamos comprobando que la mayoría son prescindibles, que podemos sobrevivir sin ellas. Aquí lo importante es la gente, son los vecinos, es la armonía y la buena convivencia. Lo demás es secundario. Aunque ahora mismo lo más preocupante es la salud de todos. Pienso en vosotros, los que no tenéis este privilegio, y me angustia pensar que pasáis 24 horas entre cuatro paredes. Desde el portalín de mi casa os envío mucho ánimo y mucha fuerza, porque estoy segura de que superaréis con creces esta dura prueba en familia. Paso muchas horas al teléfono, intentando dar solución a los problemas y dudas que van surgiendo y que los vecinos me trasladáis. Os ruego que hagáis caso de las recomendaciones que os llegan. Agradezco también todas las llamadas recibidas dando las gracias, los mensajes de ánimo, todo... Cuando esto pase nos veremos de nuevo y nos daremos esos abrazos que ahora no nos podemos dar. Hasta entonces seguiré estando disponible para todos vosotros, siempre que me necesitéis, al igual que el resto de mis compañeros. ¡Ánimo para todos, familia, amigos, vecinos! ¡LENENSES! Gelos López

Este periodo de cuarentena está siendo complicado Tengo que salir a trabajar todos los días, por la mañana en Pola y por la tarde en Mieres. Mi día a día se pasa en hacer una compra rápida a primera hora, ir a la oficina, “volverme loca” con la limpieza, siempre utilizando guantes, porque mi mayor miedo no es por mi, sino por mi familia, por mi padre, que tiene 92 años y es persona de riesgo y que además no entiende muy bien que está pasando, por qué no puede salir a dar sus paseos diarios. Se siente como pájaro en una jaula. Llego a las siete a casa, quita guantes, limpia pomos, echa la ropa del día a lavar, por si acaso… Toda precaución es poca. Y no se me quita de la cabeza la idea de lo que tenemos encima. Nos dicen que lo peor está por llegar. Ojalá pronto todo sea un mal recuerdo. A todos os digo QUEDAOS EN CASA. Aprovecho para enviar un enorme aplauso a todos aquellos que salen a trabajar todos los días para cuidar de nuestra salud y para que no nos falte de nada. Ánimo, salud y suerte para todos. RESISTIREMOS. Liliana Marinero

Este maldito virus nos ha pillado a todos por sorpresa. Teníamos nuestras vidas organizadas. Nuestros tiempos. Nuestras rutinas. Nuestras prioridades. Y ahora, todos en casa, sí o sí. Una semana sin poder visitar a mi madre en la Residencia y parecen ya mil años. La echo mucho de menos y sé que el tiempo que esto dure se me hará una eternidad. Aprovecho para dar las gracias a todo el personal de la Fundación “Canuto Hevia” por su labor y profesionalidad.

Nos anuncian más de mil muertos en España y no ha hecho más que empezar, pero de momento diremos que vamos teniendo suerte. En Lena no hemos sufrido ninguna pérdida.

¡Cuanto se echa de menos la familia, los amigos! Daría un dedo de la mano izquierda por unas risas y unos vinos en una terraza.

Las noticias nos bombardean, pero hoy me quedo con dos ejemplos bien distintos: las Hermanas de la Caridad, que atienden la Cocina Económica de Oviedo, han cerrado sus comedores, pero siguen repartiendo comida en bolsas a más de doscientos usuarios. La solidaridad no entiende de virus. Y estoy alucinando cuando me entero de la cantidad de cara duras que solicitan “alquilar” un perro en el albergue de Gijón. Supongo que para tener salvoconducto para salir a la calle. Esta visto que la idiotez tampoco entiende de virus.

Ya nos compramos una botellina de “Martini” para vermutear este fin de semana en casa. No se pueden perder las buenas costumbres.

Y menos mal que tengo tarifa de llamadas ilimitadas. No puedo pasar sin comunicarme con los míos todos los días. Quien me conoce sabe que yo no soy de pocas palabras.

Me gustaría equivocarme, pero lo de subir al “prau” este año está difícil. Nuestra Virgen de La Flor lo entenderá. Bien sabe que los incondicionales tenemos que tener una razón de mucho peso para no ir a darle las gracias por su protección.

Pero volverán los tiempos de reunirnos, de saludarnos con abrazos, de tomar sidras. Volveremos a dar una vuelta por el “mercao” los sábados y a ver el Parque lleno de críos. Y tendremos que hacer una fiesta a lo grande, con música, con risas, con misa, con comida y bebida en abundancia y aunque ya nada será igual, juntos siempre estamos mejor. Concha Sánchez Blanco

Tengo tres hijos y una esposa que por enfermedad está en grupo de riesgo. Y eso en mi techo. Tengo a mis padres y hermanos, a mis sobrinos... Es por ellos por quien temo. Me veo obligado a salir a trabajar en una actividad que no es primera necesidad: la construcción. Pero que nadie del Gobierno ha decretado cerrar y así me desplazo a Gijón toda la semana a compartir escenario con unas veinte personas, cada uno de un sitio, una familia… y todos con miedo al virus.

Salgo yo a hacer la compra cuando puedo y si no mi hijo mayor, aunque prefiero que no se exponga él si no es necesario. Y no entiendo de qué sirve que en casa todos cumplan el confinamiento al pie de la letra si yo entro y salgo por una actividad que bien podría estar parada unas semanas, como ya hicieron bares, tiendas... El “finde”, en casa disfrutando de estar con mi gente y esperando que cuando esto termine y salgamos a pasear las calles de La Pola éstas rebosen más vida que nunca y no echemos en falta a ningún vecino por culpa de este virus de la coronilla. Cumplamos con nuestro cometido, quedémonos en casa y tiempo habrá para la tan deseada vida social. Juan Francisco Santos Viso

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