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“Guiller” cumple 40 años como peluquera y treinta con un salón propio en La Fuentina

La Voz de Lena, 02 Marzo 2018

Cuarenta años en una profesión dan para escribir un montón de páginas, por lo que tratar de resumir la amplia trayectoria que acumula la veterana peluquera Guillermina Angeles Gómez González, “Guiller”, en unas pocas líneas supone, necesariamente, dejar mucho sin contar. Muchísimo. Partiendo de esa premisa cabría decir que “Guiller” no sólo se inició hace cuatro décadas, siendo casi una adolescente, en un arte que ha visto evolucionar “una barbaridad” desde entonces hasta la actualidad, sino que en estos días también celebra el 30º aniversario desde que fundase su propia peluquería (junto a una ex socia, “Manoli” Almeida), en marzo de 1988, en la calle La Fuentina, muy cerca de la Plaza Alfonso X el Sabio, de La Pola. Con motivo de la efeméride realiza sorteos de atractivos regalos el día 15 de cada mes. Asimismo, ha lanzado una promoción especial para las novias que se casen en este 2018, que pueden ganar una escapada con amigas a Ibiza o un viaje romántico a la Toscana italiana.

-¿En que ha cambiado la peluquería durante este tiempo?

-En qué no ha cambiado, habría que decir. Hoy es todo muy distinto a lo que había cuando yo empecé. Los trabajos son más desenfadados e informales. Ahora la mayoría ya no van todas las semanas a la peluquería, como era costumbre antes, sino que vienen si necesitan cortar, poner unas mechas, peinarse para algún acontecimiento social, festivo o familiar...

-¿Y en los estilos?

-Es curioso, pero en los peinados, sin embargo, todo se repite. Estamos volviendo a lo que estuvo tan de moda en los ochenta, con los rizos, los volúmenes... Incluso los maquillajes, las hombreras... Se le llama “vintage” y a tirar millas.

En la “Peluquería Guiller” trabajan tres chicas y la hija de la propietaria, Alba, que aprende los secretos de un oficio en el que tiene en su madre a una profesora de lujo. Además, el salón se complementa con una sección de estética y belleza, a cargo de “Julita”. “Tenemos un público muy diverso, aunque predominan las mujeres de mediana edad. Son varias las que están conmigo desde el principio; más que clientas son amigas. Queremos captar a las más jóvenes, a las que animamos a venir a vernos y a probar si les gusta lo que hacemos”.

-Me hablaba de un retorno a la época “ochentera”, pero en instrumental se supone que las técnicas son de “último grito”, ¿no?

-Desde luego. Lo más novedoso está en las planchas de vapor, que son un mundo aparte. Cada vez que utilizamos las que hemos incorporado a nuestro establecimiento le hacemos un tratamiento específico al pelo, para que no se deteriore. Son una pasada. Las que nos hacen caso comprueban la diferencia. Hay que ser constantes y seguir las recomendaciones de las profesionales. Yo siempre pongo el ejemplo de que si te duele la cabeza vas a por una aspirina a la farmacia, no a una droguería.

-¿Se sigue tiñendo el pelo?

-Mucho. Aunque se va de un extremo a otro: o verde o natural. Son pocas las que se atreven a poner colores y es una pena, porque hay auténticas maravillas.

-¿Más rubias o morenas?

-Rubias, por supuesto. El negro ya ha desaparecido prácticamente. Ahora se ve muchísimo en rojo y en cobre.

-¿Largo o corto?

-Aquello con lo que cada cual se sienta cómoda, pero siempre con una cabellera bien atendida y cuidada.

-¿Son caros los servicios de peluquería?

-No. No más caros que en otra época. Nosotras por lavar y marcar cobramos ocho euros, que está al alcance de todos los bolsillos. Obviamente, si quieres tratarlo te supondrá un gasto un poco más alto.

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